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lunes, 18 de mayo de 2009

Las Terapias Psicoenergéticas

También conocidas como: "Psicología de la Energía" o "Terapia de la Energía" o "Psicoterapia de la Energía", son diferentes nombres con los que se denomina esta modalidad terapéutica que utiliza los Meridianos Energéticos de nuestro cuerpo para el tratamiento de las distintas afecciones.

Las Terapias Psicoenergéticas constituyen un salto cualitativo en el campo de la psicoterapia y el desarrollo personal. Psicólogos y Psiquiatras con 20 y 30 años de experiencia se asombran de su eficiencia, ya que un Terapeuta experimentado puede obtener resultados con un porcentaje de éxito en torno al 90% de los tratamientos, incluso en pacientes que llevan años en terapia, y además, en muchos casos los problemas concretos se resuelven en una sola sesión.

Basadas en los principios energéticos de la medicina tradicional china, la técnicas TFT / EFT suponen un nuevo referente en eficacia, rapidez, suavidad y sencillez en el ámbito de la psicoterapia, las terapias energéticas y el desarrollo personal.

La base de estas técnicas consiste en aplicar un suave golpeteo con los dedos sobre ciertos puntos de los meridianos de energía de la medicina tradicional china, mientras estamos mentalmente enfocados en el problema emocional que queremos solucionar. De esta manera normalizamos el flujo energético asociado con ese bloqueo emocional, y a consecuencia de esto la emoción negativa desaparece.

El aporte más importante y esencial integrado a estas técnicas es el descubrimiento de la Medicina China, que data de más de 5000 años, e indica que el cuerpo físico tiene un Sistema Energético Palpable que puede ser evaluado, medido y tratado para lograr progresivamente el bienestar deseado. El tratamiento psicoenergético disipa el exceso de energía enquistada, bloqueada en un hemisferio cerebral en el sistema nervioso autónomo y en el campo mental, que crea los trastornos energéticos, neurológicos, orgánicos, emocionales y del comportamiento, y que produce daños neurológicos funcionales y morfológicos en el hipocampo, la amígdala cerebral, la corteza prefrontal y otras estructuras cerebrales con sus consecuencias psicosomáticas.

El tratamiento con Terapias Psicoenergéticas es diferente a cualquier otro tratamiento que el consultante haya visto, oído o experimentado anteriormente.

La Psicología Energética incorpora diferentes enfoques en la relación Cuerpo-Mente, combinando la Psicología, la sabiduría de la Medicina Oriental, la Biofísica, la Física Cuántica y herramientas de Kinesiología, promoviendo un alto nivel de salud física, mental y espiritual.


Breve Historia de las Terapias Psicoenergéticas

En el año 1973, John Thie D.C. desarrolló un sistema educacional para la salud para legos con la colaboración del fundador de la Kinesiología Aplicada, el Dr. George Goodheart, lo llamó "Touch for Healt", en el cual combinó medicina china con técnicas empíricas occidentales.

El psiquiatra John Diamond MD, fue el primer profesional de la salud en aplicar el sistema de meridianos para diagnosticar y tratar problemas emocionales. Formado originalmente en la Kinesiología Aplicada, en 1979 el Dr. Diamond introdujo el Test Muscular de la kinesiología aplicada como método para evaluar las condiciones en que se encontraba el flujo de energía a través de los meridianos.

Posteriormente, en 1985, el psicólogo Roger Callahan PhD. desarrolló la TFT - Thought Field Therapy o Terapia del Campo de Pensamiento, que puede ser considerada como el origen de todas las técnicas psicoenergéticas.

Más tarde, los alumnos de Callahan desarrollaron sus propios métodos, entre los cuales destacan EFT (Emotional Freedom Techniques) de Gary Craig, BSFF (Be Set Free Fast) de Larry Nims, TAT (Tapas Acupressure Tapping) de Tapas Flemming, EDxTM (Energy Diagnostic and Treatment Methods), de Fred Gallo, etc.

Principales ventajas
Eficiencia y rapidez del tratamiento
Durabilidad de los resultados
Habitualmente los problemas tratados desaparecen para siempre
No requiere de aparatos ni medicamentos

En qué casos se aplican habitualmente

Desórdenes de Estres Post Traumático, Ansiedad, Cólera, Culpa etc.
Fobias, miedos, bloqueos: Miedo a enfrentarse a ciertas situaciones, como hablar en público, ansiedad ante un examen, etc. Fobias (miedo desproporcionado a la situación) a volar en avión, a las alturas, al agua, claustrofobia, agorafobia, a los ratones, las culebras, las arañas, a tratamiento médico u odontológico, etc.

Emociones dependientes de algún suceso traumático del consultante, como abusos, pena asociada a muerte de personas allegadas, a pérdida de empleo, a rotura de relación, a mudanza, culpa, etc. Como muestra de la potencia de estas técnicas, cabe mencionar que ha servido para tratar rápida y efectivamente a veteranos de guerra con síndrome de estrés postraumático y a víctimas de la guerra en Kosovo que llevaban años sin soluciones.

Creencias negativas: Todos tenemos pautas de pensamiento negativas asociadas con vivencias emocionales desagradables que condicionan nuestra vida. Con las Técnicas Psicoenergéticas ahora podemos deshacernos de ellas con mucha más eficiencia que con el uso de afirmaciones.
Depresión y problemas de autoestima: La depresión suele ser un conglomerado de creencias negativas, recuerdos dolorosos, problemas físicos, falta de realización personal, etc. Que requiere un cambio de hábitos (ejercicio, alimentación, puntos de vista ...) y por supuesto limpieza de emociones negativas tratables con las técnicas TFT / EFT. Normalmente se requiere perseverancia para ir limpiando de a poco los múltiples aspectos, pero las técnicas son una gran aliada.

Problemas de relaciones: Los problemas con los demás suelen ser reflejo de nuestros propios problemas internos. Solucionar nuestras relaciones supone solucionar nuestros conflictos internos.

Las Terapias Psicoenergéticas son las primeras técnicas en las cuales el “paciente” deja de serlo y se convierte en agente “Activo” en su propio proceso de curación.

Nota: Susana Noemí Fernández - Terapeuta Profesional TFT / THCP / EFTFuente: Dr. Roger Callahan, Dra. Mascha Alex, Ing. Gary Craig

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lunes, 11 de mayo de 2009

Ansiedad y EFT



La ansiedad, el estrés, no son malos en sí mismos, sino que consisten en una respuesta adaptativa que nuestro organismo necesita y emplea para poder enfrentar situaciones donde se requiere una especial entrega por nuestra parte, como por ejemplo huir ante un peligro.

Cuando vamos a realizar un esfuerzo importante, físico o intelectual, nuestro cuerpo se prepara para la acción, intensifica la producción de sustancias que activan el organismo y crea un estado de alerta general que nos permita rendir al máximo y con el mayor éxito en la tarea en cuestión. Un ejemplo, desde el punto de vista del esfuerzo físico sería una prueba atlética o una huida ante un peligro real y desde el punto de vista intelectual un examen o una conferencia o charla. En estos casos nuestros pensamientos y emociones nos preparan positivamente para llevar a cabo la tarea de forma adecuada: se aceleran los latidos del corazón, aumenta el ritmo respiratorio, y se crea una especie de tension corporal, signos inequívocos de la preparación necesaria para afrontar esa situación lo mejor posible.

En este caso, hay una respuesta acorde y adaptada a lo que la situación nos exige.
Ahora bien, si en lugar de encontrarnos ante esa situación real de acción, los síntomas o señales antes descritos (corazón, respiración, tensión) aparecen de improviso, cuando nuestros pensamientos anticipan, crean o imaginan una posible situación de peligro, aumentando además en intensidad conforme sube el grado de imaginación o anticipación de la misma, nos podemos encontrar en una situación muy distinta de la anterior: sentimos, por ejemplo, que se acelera el corazón, nos entra sensación de miedo que a su vez hace aumentar ese ritmo cardiaco y acelera nuestra respirción, ello hace que nuestos pensamientos de que algo va amla parezcan estar en lo cierto con lo que entramos en un círculo vicioso que las personas que han tenido alguna vez un ataque de ansiedad conocen muy bien.

Todos tenemos un grado de activación propio y personal que conocemos como ansiedad rasgo, es decir, el estado normal de activación que nuestro organismo emplea en el día a día. Este puede variar de una persona a otra y así, en una escala de 0 a 10, una persona tendrá una ansiedad rasgo de 5, otra de 7 y en una tercera podrá ser de 3. En cada caso será distinta pero será la misma si comparamos a esas tres personas del ejemplo ya que es al línea base de activación que cada uno posee.

Luego aparece la denominada ansiedad Estado, es decir, la activación extra que se producirá cuando la situación así lo requiera (huir ante un animal peligroso). Es evidente que, esta sobreactivacion aumentará el nivel de ansiedad rasgo que tenga cada uno hasta donde sea necesario para afrontar con éxito el problema que se presenta ante nosotros; pero como el punto de partida de base será diferente, si por ejemplo el aumento es de 4 puntos, en el caso de uan persona con ansiedad rasgo de 5, subirá a 9, en la de 7 aumentará hasta 11 mientras que en la de 3 sólo alcanzará los 7 puntos.

¿Qué ocurre? que mientras cada uno está acostumbrado a su nivel básico de activación, cuando una situación hace que se disparé, las señales y síntomas que acompañan ese aumento pueden llegar a ser desproporcionados y en lugar de servirnos, perjudicarnos. En este caso, las emociones de miedo, inseguridad, alarma y el estrés que las acompaña sirven como disparadores y reforzadores de ese círculo vicioso comentado anteriormente. Y eso es lo que ocurre cuando tenemos un ataque de ansiedad: nos disparamos por encima de lo necesario y en ausencia de una situación que así lo justifique y, al mismo tiempo, se producirá un bloque en el sistema energético corporal que impide que esa aenergía siga fluyendo como si de un río vivo se tratara. Es como un cortociruito que se activará de nuevo cada vez que volvamos a pensar en el problema en cuestión.

Como vemos, esos pensamientos y emociones negativas que van con el exceso de activación sirven de potenciadores de nuestras reacciones, por lo que podemos pensar que si actuamos sobre las mismas, esa potenciación no se producirá y aqui es donde EFT cumple su función de forma admirable, eficaz y rápida, disolviendo el bloqueo rápidamente.

Mientras la persona está centrada en el problema en cuestión (previa valoración del grado de ansiedad que le produce) actuamos golpeando muy suavemente ciertos puntos de acupuntura que hacen que ese cortocircuito, ese bloqueo, se disuelva sin dolor ni sufrimiento alguno, logrando que el grado de percepción de ansiedad del problema disminuya o desaparezca por completo. Es decir, no se olvida el recuerdo o situación concreta sino que ya no se reacciona de forma desproporcionada ante ellos, lo cual es un punto más a favor puesto que no se trata de echar montones de tierra sobre algo para que no se vea pero sigua ahí enterrado pudiendo aparecer en cualquier momento de nuevo, sino, más bien, de reaccionar de forma positiva, adaptativa y proporcionada en cada momento.


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